
La Ciencia de la Psicología ofrece un terreno fértil para poder explicar y dar sentido a eventos que aunque cotidianos y normales, algunas veces se nos dibujan en matices críticos y posiblemente caóticos; tal es el caso de lo ocurrido en la “noche vieja" (o noche de fin de año) de este pasado 31-12-2017 que a vox populi de mucha gente expresaron cosas como “Este 31 estuvo triste y apagado”. Para no dar muchas vueltas, quiero llevar la noche del 31-12-17 al “terreno” de la psicología en su capítulo temático del Modelo Teórico de la Percepción. ¿Puede la noche del 31 ser triste? ¿apagada?. Ante inquietudes semejantes cabe preguntar, ¿no será acaso nuestro “ojo perceptor” el que induce esa evaluación?. Es cotidiano y normal cada año, cerrarlo y festejarlo con ritos y costumbres que definen la tradición antiquísima de despedida de año viejo (es el “recuerdo celular” más recurrente de la mayoría de las personas en este mundo) pero, ¿por qué razón se aprecia como algo crítico o caótico?. Sucede que la percepción como proceso humano, organiza e interpreta las impresiones sensoriales de esa importante y emotiva noche de forma tal que podamos darle sentido a la “realidad” tal como la percibimos, y, como es sabido, el estímulo sensorial predominante es el visual, que junto al auditivo, son los sistemas representativos más estudiados en la PNL (de allí la importancia que tiene el sistema representativo visual para los políticos, cuando hacen cuñas publicitarias millonarias que permitan dejar “VER” al pueblo sus supuestos logros). Por otro lado, la percepción está sujeta a tres factores: el perceptor, el objeto (u objetivo) y la situación, y, el primero a su vez, está afectado por las llamadas “características personales” de cada perceptor (ud, yo y todos los demás) que inciden en la “visión” de la realidad, siendo una de esas “características personales” las llamadas “EXPERIENCIAS PASADAS” y, sirva de paso la aclaratoria que estoy tratando de ejercitar en este párrafo una apretada y forzada sinopsis de los elementos más relevantes (en relación con el tema acá tratado) del modelo teórico de la Percepción, tal como se acepta hoy por los principales autores de psicología y neurociencia.
¿Qué faltó entonces en esa noche?. La “manzana de la discordia” fueron los tradicionales fuegos artificiales,que incluso están presentes en cualquier gif de año nuevo como lo expone el expuesto previo a este párrafo, ¿cómo así?. Es que muchos fuimos víctimas de la nostalgia de otroras noches de año viejo donde el cielo se iluminaba de muchísimos fuegos multicolores que plasmaron un “recuerdo celular”, o incluso (tal vez) un modelo festivo, de lo que representa una noche de año viejo, particularmente en los hogares con menores de edad quienes esperan ávidamente ese espectáculo visual que sólo se aprecia una vez cada año. Y, sucedió que no fue esa experiencia emotiva lo ocurrido en la mayoría de las tradicionalistas barriadas populares de Maracaibo, salvo quizás la excepción de ciertos sectores económicos privilegiados segmentados en zonas específicas de Maracaibo. Lo anteriormente expuesto obliga a una pausa Y NECESARIA ACOTACIÓN SOBRE LO QUE SEGÚN EL FUNDAMENTO TEÓRICO DEL MODELO DE LA PERCEPCIÓN (como se conoce hasta el momento) sobre la base de la precitada “experiencias pasadas” y que plantea que “usted percibe aquellas cosas que puede relacionarlas” …. Que conduzcan a neuroasociaciones de la realidad perceptualmente integrada e intelegible. Tratando de hacer catarsis de lo ocurrido, evoqué las líneas de textos de psicología (y de la PNL) en el hecho de que lo que uno percibe como “realidad” puede ser sustancial y diametralmente opuesto al ojo perceptor ideológicamente politizado cuyo concepto de realidad se resume en la frase subliminal y escapista: “…. PERO TENEMOS PATRIA” de manera que la ausencia de fuegos artificiales (sumado a la ausencia de cena de fin de año en muchísimos hogares por la caótica situación económica) como tal, no representa sino un vestigio de épocas pretéritas de una Venezuela que junto con sus viejos políticos … NO VOLVERÁN … y si sigue la cosa tal como va, ¡claro que no volverá a verse la emoción de antaño de un colorido 31! Muy a pesar de la esperanza de nuestros niños, … PERDÓN, … si sintonizas películas del “imperio” si podrán nuestros niños saber lo que eso fue alguna vez en nuestro país. Para muchos, lo del 31 pasado generó el ruido comunicacional del caos económico que ya no sólo afecta al sector alimentos y medicinas, sino que ahora ha teñido a tradiciones que por cierto constituyen “tradiciones cotidianas y normales” en cualquier país como lo es el festejo con fuegos artificiales de la noche vieja. En resumen: El pasado 31 se cumplió el precepto de psicología de que la realidad es producto de la interpretación del perceptor respecto al ambiente en que se desenvuelve; veamos la explicación de tal aseveración en estos dos enfoques diametralmente opuestos que se citan de seguido: ___ Unos contemplando como único resplandor una vela encendida a un altar con fotos de Maduro y del fallecido Chávez, con la ilusión subliminal (y exitosamente) impuesta de "TENEMOS PATRIA”: y, en la otra orilla, ___ Otro grupo que miraba al cielo tocados por el efecto Halo que no pudo dejar de notar la ausencia de una variable tan sensorialmente emotiva como fue la ausencia de fuegos artificiales.... pasando por alto, entre otras cosas, no dejar perder la visión optimista y positiva del año que comienza, el cual, la mejor manera de darle la bienvenida es con un corazón sonriente:
Ahora pregunto, en virtud de todo lo anteriormente explicado: ¿Cuál de los dos enfoques es más real?. Si se habla con quienes piensan de una ú otra manera (oficialistas ú opositores) ambos creen tener la razón, y la razón no radica ni en ellos ni en la noche (triste) del 31, sino en el modelo de la Percepción, operando en ellos a través del ya citado factor teórico “experiencias pasadas” que activó negativamente la neuroasociación del EFECTO HALO al circunscribir sobre una sola variable (el HALO de los fuegos artificiales) la magnificiencia de algo tan especial como es la despedida del año viejo … por eso digo, la noche del 31-12-17 perdió su halo para tristeza de muchos niños, y se convirtió ese halo en la manzana de la discordia de argumentos que contrapuntean opositores y oficialistas, claramente infértil para nuestros niños.
No obstante, no hay que preocuparse si las cosas siguen así, porque la experiencia que definirá futuras noches de año viejo nos marcarán un “recuerdo celular” de una noche alumbrada solo por estrellas a partir de este 31-12-17 (sarcasmo), …. Sin embargo, ¡tenemos patria!, …. Jajaja, … reír para no llorar.
Sirva esta publicación no sólo para hacer un ejercicio racional de psicología básica (y fundamental en la PNL), sino también para enfocarnos en “la realidad” porque el halo de los fuegos artificiales hizo pasar por alto que no son ellos lo más valioso de esa noche sino el poder recibir otro año nuevo en el seno de una familia unida y fortalecida en la esperanza de un mejor futuro … que depende únicamente de nuestros esfuerzos colectivos... recibamos entonces este 2018 con la siguiente afirmación en mente:
Este nuevo año 2018 que comienza hoy

