lunes, 16 de marzo de 2020

No hay errores ni fracasos, sólo resultados, enfoquémonos sólo en hacer los ajustes necesarios

      El entorno corporativo de alta competitividad de la sociedad capitalista ha moldeado de tal forma la cultura del siglo XXI, que ha implantado el paradigma según el cual, tanto el éxito como el fracaso sean concebidos como las únicas categorías aceptables para calificar cualquier resultado posible de cualquier acción en cualquier ámbito, sea deportivo, laboral, familiar.
      Sin embargo el modelo de la PNL se ha desarrollado conceptualmente transitando una vía frontalmente antagónica, indicándonos que tal concepción es incorrecta: Si algo no se ajusta al resultado planeado, es realmente válido y aceptable el considerarlo como una valiosa experiencia adicional de la cual obtener un aprendizaje muy ventajoso, que de otra manera no contaríamos con dicha información tan provechosa para futuras acciones y decisiones, se trata entonces de ¡una invalorable revolución paradigmática, necesaria para fundamentar el Desarrollo Organizacional!.
      Antes de continuar, creo que es muy conveniente delimitar los conceptos más generalizadores en torno a este postulado, que los veo en los dos siguientes ítems:
      Primeramente, “Nadie está exento de vivir un episodio de fracaso, y esto categóricamente no admite excepciones; ningún ser humano sobre la faz de la tierra ha nacido tan excepcionalmente afortunado". Es como imaginar que se vive “encerrado en una bola de cristal” que nos ofrezca una protección del tipo “todo terreno” respecto a nuestro entorno. Pero, nunca faltan personas que se creen la excepción de la regla, porque precisamente la otra cara de la moneda, se convierte en el problema que desnuda la praxis de las personas ultradramáticas cuando afrontan algún fracaso y que no conciben que a ellos les pueda ocurrir, es decir, se dejan dominar por el NEGACIONISMO que es un mecanismo de defensa a lo imprevisible, lo inesperado, pero absolutamente inválido en el teatro de operaciones del fracaso.
      En segundo lugar, nadie en este planeta es tan infalible como para creerse que nunca jamás cometerá un error, ¡por Dios Santísimo!, sin embargo hay quienes se imaginan ser el sabelotodo de todo fenómeno o acontecimiento; y, lamentablemente conozco muchas personas con lo que llamaría “síndrome del sabelotodo” que es por cierto la característica predominante en quien tiene la pésima costumbre de vivir viendo los defectos ajenos para criticarlos, sin detenerse a ver “su rabo de paja, también susceptible de ser incendiado”.
      Por cierto, una SABIA reflexión para que apliques a los sabelotodo: EL ÚNICO INFALIBLE ES DIOS, ¿quedó claro?. A ver si así dejan en paz a los mortales común y corrientes, o pregunten a Google dónde queda el loco planeta de los sabelotodo para que busquen allí su domicilio y traten de hallar la felicidad con sus iguales (que francamente lo dudo), jaja.


      En relación a los dos ítems anteriores, lo que aplica agregar es que ante esas circunstancias negativas de fracasos y errores, lo trascendente es cómo la persona reacciona ante los mismos, cómo los interpreta, cómo los maneja, qué hace con ellos, cómo se deja afectar, en pocas palabras, qué nivel de dominio emocional ejerce sobre ellos para evitar secuelas emocionales, la pregunta resultante y relevante es ¿Qué actitud asumes para enfrentarte a errores o fracasos? y la respuesta es la clave para ser un campeón, que se crece ante las tormentas, o una persona fracasada que es aquella que no supo cómo manejarse en circunstancias apremiantes, convirtiéndose en víctima y haciéndose protagonista de necios lamentos. ¿Campeón o víctima? esta dicotomía sólo tú la puedes resolver.
      Nadie en sus sanos cabales rebatiría que el fracaso no es una opción para el éxito, no obstante, sí es una oportunidad para mejorar: es asunto de ENFOQUE. Tampoco fracasos y errores deben verse como el final de la jornada, porque eso es DERROTISMO; constituyen entonces, una fase transitoria de aprendizaje y ajuste. Aquí aplica el trillado pero UTILÍSIMO consejo: “No importa las veces que caigas por causa de tus intentos fallidos, lo importante es aprender la lección, levantarse y continuar, independientemente de lo aparatosa que sea la caída” Lo perdido se puede recuperar con creces: esto es tan axiomático que puedes confiadamente deslastrarte de cualquier rastro dubitativo.
      Lo dicho anteriormente, es un matiz sobre cómo este postulado te permite enfocar asertivamente los resultados no deseados, muy particularmente cuando su saldo acusa pérdidas; y, en un grupo de debate, ¿cómo analizarías este postulado? ¿qué elementos para un mejor enfoque de los errores se extraen del mismo?. Pues, sigue leyendo, y sigue conociendo más al respecto, espero no cansarte, porque aún me restan unos cuantos argumentos adicionales e igual de contundentes por compartirte, y, que te invito lo puedas compartir y analizar con tus amigos y familiares. Por lo pronto, relájate con la siguiente imagen con acento en el humor:


      Un error puede conducir a resultados insospechados, sobrando casos de la historia para confirmarlo. El mejor ejemplo lo veo en el error de cálculo de Cristóbal Colón, que guiado por su creencia de navegar en dirección a las Indias Orientales, siguió una travesía que lo condujo a tierras americanas, … y ya es historia conocida el resto. De manera que un error no constituye una fatalidad (como TRADICIONALMENTE suele pensarse); aunque paréntesis aparte, respecto al ejemplo de Colón su error si representó una fatalidad para los pobladores originarios de América significando su subyugación y en algunos territorios incluso su exterminio, empero, el análisis de esta aseveración está divorciado diametralmente de la temática de este post y corresponde al dominio académico de otras especialidades.
      En general, la historia es precisamente la mejor fuente documental de aprendizaje de aciertos y errores cometidos por figuras célebres, a los cuales por razones de cultura general se les debe estudiar, pero también, por razones de conocimiento de estrategias, filosofías, avances científicos e innumerables razones más para nuestra preparación para la vida. Así mismo es importante conocer nuestra historia familiar para honrar sus éxitos y no repetir errores generacionales, como tampoco cargar con las consecuencias de sus errores, especialmente si están manchados de sangre inocente o de violencia. Los errores y fracasos generacionales no debes permitirles que impregnen tu historia presente, tu vida es una historia aparte y diferente a la que tienes derecho legítimo de disfrute. Lo mismo aplica a tu pareja: no es madurez dejarte agobiar por sus errores y fracasos, tu vida no tiene por qué conectarse a sus desvaríos emocionales.


      Aceptar comprensivamente errores de terceros, te permite aplicar la medicina del perdón, que a la vez te inmuniza de la toxicidad del resentimiento.
      ¿Has oído aquello de que lo único seguro en esta vida es la muerte? Pues, ¡actualízate! porque te informo que esa pseudo afirmación es INCORRECTA, es una verdad del diablo. Porque la sombra de errores y fracasos siempre ha seguido a todos los seres humanos, y si algo es super seguro, es que a ti y a mí igualmente nos harán sombra; que yo sepa, aparte de Jesús no ha nacido otro ser que pudiéramos llamar infalible, perfecto, ¡yo no conozco a ninguno! ¿y tú, conoces alguno?. Por eso no me canso de valorar este postulado de la PNL ya que incide sobre lo más seguro que nos puede acontecer que es cometer errores y padecer fracasos, por tanto, el enfoque de verlos como enseñanza nos ayuda a rebatir la angustia que padecen quienes creen que nacieron infalibles o en una bola de cristal con poderes super protectores.
      No dudo que has conocido muchas MORALEJAS, y tampoco dudo que ya sabes que muchas de ellas derivan de errores, equivocaciones y fracasos. Auxiliando mi argumentación con un ejemplo, recurro al caso de la salud. En tal sentido te invito a considerar el caso del hiperinsulinismo, que es debido a hábitos alimenticios erráticos fundamentalmente el atinente a la ingesta de muchas bebidas que te enferman el páncreas por el consumo abusivo de azúcares, porque la inmensa mayoría de las personas acompañan sus “3 platos” diarios con una gaseosa a su lado, para reconsiderar posteriormente su efecto nocivo en los estragos a que expuso su páncreas. Tanto la diabetes como cualquier otra enfermedad es debida a abusos contra nuestro organismo por una ignorancia (o también por negligencia) que te hace incurrir en el ERROR de hacer cosas INCORRECTAS a la salud: pues eso incorrecto, esas actitudes erráticas, te aportan MORALEJAS, aprendizajes, sobre lo que no se debe hacer. De manera, que el avance de la ciencia está en deuda con esos ERRORES que tanto odiamos y que ignoramos todo lo que ellos nos pueden aportar a nuestro autodesarrollo si aprendemos a aceptarlos como semilla de conocimientos.
      Un punto para nada redundante, es que una causa de equivocaciones o fracasos es la ausencia de metas claras, es no saber lo que se quiere o hacia donde perfilar nuestros mejores esfuerzos sin que tengamos que lamentar luego que no era lo que en realidad merecíamos. La improvisación, la abulia, la carencia de una buena planificación, la falta de adecuada preparación académica, la falta de un mentor calificado se adicionan a la falta de metas para conspirar en tu fracaso.


      Está claro que si tu patrón es un neófito de la PNL muy probablemente estará en discordancia con este postulado de dicho modelo, pero en tu fuero interno, tú debes saber que si bien es totalmente indubitable e irrebatible que “de lo bueno (aciertos) se aprende”, no es menos válido, ni menos cierto, ni menos importante que “de lo malo (errático) también se aprende, y posiblemente, muchísimo más”. Lamentablemente no son pocos los casos de empleados despedidos por inflexibilidad del patrón ante un error cometido y que además de ser calificado como una FATALIDAD pasa por alto el potencial de ese empleado (como si ese patrón fuera infalible, jaja), por tal motivo este postulado “vale oro” en talleres de Desarrollo Personal impartidos a nivel de empresas porque aporta una visión distinta para evaluar errores en el trabajo.
      En la jerga de la PNL no se considera “funcional” la palabra Fracaso y por tanto propugna su necesaria reconsideración, esto metodológicamente hablando es con fines operativos y de trabajo. Es que: Cada experiencia que se tiene en la vida constituye una retroalimentación, un feedback que deberíamos asimilar con plena disposición volitiva para continuar avanzando, y bajo la acción de dicha concepción, cualquier resultado tildado como fracaso realmente representa un escalón necesario de aprendizaje para obtener el conocimiento correcto aplicable en la realización eficaz de una función, lo cual se logra implantado los AJUSTES necesarios que por cierto resultan del aprendizaje de errores y fracasos: saber lo que no se debe hacer para hacer lo que si se debe hacer, “así de sencillo se resuelve conceptualmente este asunto”. Puntualizando: No hay errores ni fracasos, sólo resultados, enfoquémonos sólo en hacer los ajustes necesarios.
      Una derivación de este postulado es que para ser cada vez mejor, y minimizar errores, desarrolla el buen hábito de leer, investigar, consultar, así podrás enriquecerte de múltiples opciones de enfoque para afrontar cualquier circunstancia. Si estás bien informado, bien capacitado, difícilmente infringirás con equivocaciones el stándard que se espera de ti (aunque aclaro, no significa imposible), especialmente en lo laboral. En personas ignorantes o con bajo perfil académico el error se convierte en vitamina de la angustia por no saber cómo resolver, por eso es tan importante para cimentar tu dominio emocional y tu nivel intelectual, leer con frecuencia. Si no existieran los errores, todo sería ilusoriamente perfecto y paradisíaco, descartando la necesidad de mejorar, de enmendar, de innovar… ¡de leer!.


      En este punto, es muy habitual en cualquier disertación o conferencia de PNL, rememorar la anécdota del renombrado estadounidense Tomás Edison por su encomiado y prolífico palmarés inventivo, quien nos legó la bombilla eléctrica pero al elevado costo de al menos unos 1000 intentos. Cuando lo hizo, alguien le preguntó: ¿cómo se siente después de tantos fracasos?, a lo que Edison replicó de la manera siguiente: “No fracasé, simplemente descubrí 999 formas de no hacer una bombilla”.
      De manera que este postulado de la PNL es compartido por todo aquel que persevera en lograr sus objetivos pese a óbices de diferente naturaleza y repercusión que tenga que afrontar, algo muy distintivo de la naturaleza humana, y es lo que me convence de su utilidad. La culpa y la resignación sólo conducen a la inacción. Lo importante es enfocar el fracaso como un aprendizaje, y volver a intentarlo con renovados bríos, pero con cuidado de no volver a caer en errores pretéritos, es lo que hace que las personas que se establecen altas metas las puedan alcanzar exitosamente, marcando una muy clara y definitiva diferencia entre el que obtiene resultados mediocres y el que obtiene resultados ovantes.
      Para que el beneficio de los resultados deseados se nos haga evidente, debemos adoptar la disposición de mirar y escudriñar el mundo con una perspectiva nueva, diferente. Considera que “si persistes en proceder de la misma manera como hasta ahora has hecho las cosas, cosecharás invariablemente los mismos resultados” ¿ves con esta última referencia el trasfondo de sabiduría a que te conduce este postulado?. Es definitivamente una alternativa metodológica diferente para apreciar tus errores y ver el usufructo que puedes exprimir de ellos.
      De manera que al asimilar la esencia del postulado objeto de análisis en esta publicación, la PNL te lleva a la conclusión que se ilustra “contundentemente” en la siguiente imagen:


      Coloquialmente solía escuchar la expresión “más claro no canta un gallo”. Así que debes reflexionar sobre lo siguiente:
¿Qué está incidiendo para que se susciten repetitivamente los mismos errores en lo que emprendemos, en las relaciones, en los hechos de la vida?
¿Cómo es posible que haya individuos –hombres y mujeres- que, después de haber tenido todo tipo de experiencias, sigan sin estar preparados para gerenciar con éxito su propia vida?
¿Por qué te están siendo esquivos el cumplimiento de tus metas, bien sea profesionales, familiares, espirituales?
¿Cómo puedo modificar el actual estado de cosas que me mantiene atado a fracasos y errores?


      En un taller de PNL el facilitador diría: “Le falla el sentido común, a quien choca varias veces con el mismo obstáculo” pero, no hay falla que sea imposible de reparar. Los mecánicos automotrices ante la falta de algún repuesto me han legado la moraleja que si no hay el repuesto, se inventa, se innova, se recicla.
      Trata de asimilar esta creencia por un momento y siente cómo influye en tu percepción de las siguientes situaciones:
1-Aceptar las críticas y comentarios de otras personas (al hacerlo, recibiremos feedback de nuestras fallas, e incluso opiniones de cómo hacer mejor las cosas). Es aplicar el conocido acuerdo de “no tomar las cosas de manera personal”.
2- Confianza a la hora de hacer un comentario o crítica.
3-Confianza a la hora de presentar nuestras ideas o proyectos.
4- Disposición a correr riesgos para alcanzar los objetivos que nos hemos trazado.
      Los fracasos resultan de experiencias negativas, de las cuales la más común son las experiencias negativas derivadas de fracasos amorosos porque ¿quién no ha tenido algún fracaso amoroso en su vida? los cuales afectan de manera muy particular al cerebro y que la Neurociencia ha documentado, por lo tanto lo expongo en los siguientes párrafos para finalizar este postulado.


      He aquí un enunciado que te conviene muchísimo nunca olvidarlo: “El cerebro aprende más rápido de un error que de un acierto”, jaja ¿te imaginabas que algo así fuera racionalmente aceptable?. Te recomiendo: toma ese enunciado como una nueva creencia de vida para tu autodesarrollo, y si te aplicas en su práctica, entonces presta tu mayor atención a esto: la explicación del enunciado anterior es que cuando el cerebro detecta errores inmediatamente pone más atención para tratar de evitar sentimientos de culpa y vergüenza.
      Es interesante conocer cómo actúa el cerebro ante un fracaso amoroso. Ante una ilusión frente a un desengaño, hay un incremento de los niveles de dopamina, endorfinas y oxitocina que nos hacen creer que podemos cambiar la personalidad de la persona que amamos y visualizar la realidad de manera lamentablemente ilusoria. Un cerebro con demasiada dopamina es fácil de engañarse, porque busca una justificación y se decide a valorar el hecho nuevamente, por lo que muchas veces, a pesar de la evidencia negativa, un “cerebro enamorado o emocionado” cree que el resultado no es tan grave. Incluso es capaz de creer que en una segunda oportunidad el resultado será positivo o favorable.
      A lo largo del enamoramiento los niveles de dopamina van disminuyendo, por lo que las experiencias negativas van enseñando más o al menos son más evidentes y generan un mejor aprendizaje. Algo muy importante: “Terminar una relación de manera abrupta y dolorosa puede generar un gran aprendizaje para el cerebro”. Si al principio lloraste por una “pérdida amorosa” el aprendizaje resultante te hará ver luego esos recuerdos lastimosos con optimismo e incluso puede que hasta te alegres y rías por lo que no fue porque descubres luego que no te convenía, o llega a tu vida alguien mejor.
      Ignora las críticas o reproches que puedas recibir por causa de un fracaso sentimental: los fracasos frecuentemente suelen ser abono para personas que tienen la pésima costumbre de hacer comentarios destructivos, para lo cual debes estar preparado y enfrentarlos asertivamente, porque ese tipo de personas “abunda como plaga” y se creen con derechos de inmiscuirse en tus asuntos, lo cual únicamente tú puedes permitir o rechazar. O sea, no se trata únicamente de enfrentar al fracaso como tal, sino también a sus detractores, siempre teniendo en mente que tu potencial interno es mucho mayor que cualquier fracaso, problema u obstáculo.


      El duelo sentimental por una expareja se alimenta de las cadenas del pasado. Una ramificación interpretativa es aprender a superar los fracasos pasados para disfrutar lo actual de cada momento de vida que es el aquí y el ahora, tal como lo merecemos todos.
      Nadie nos dijo que una expareja nos enseña más cuando se aleja, que cuando está junto a nosotros, ya que cuando tenemos una pareja a nuestro lado podemos entenderla, estar de acuerdo o en desacuerdo con ella y lograr edificar cosas en común. Nos va a doler la ausencia de una expareja en forma proporcional a la manera en que nos enseñó a quererla, su ausencia nos va a hacer valorar lo que somos sin ella. Si logramos resolver adecuadamente la separación, obtendremos uno de los regalos más maravillosos que nos pueda dar el amor: la capacidad de razonamiento y asertividad que nos permite resolver problemas.
      La agonía de un amor no correspondido puede ser absolutamente doloroso. El punto es que nunca se debe otorgar más de lo que nuestra dignidad sugiere: ignorar eso, es una falla abismal de inexperiencia, pero que luego redundará en fortaleza. ¡Recuerda que te dije que no hay falla que no pueda ser reparada!.
      Es cierto que el desamor es una carga cruel por momentos, que nos encasilla en una agonía de dopamina, que en realidad es un cerebro ávido de atención. Pero, hay que tener presente que “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista” por tanto piensa que “toda carga es pasajera, sin importar su peso o procedencia”
      Cuántas cosas se aprenden cuando se debaten todos los ángulos posibles de este postulado. Pese a lo extenso de mi disquisición, que aspiro te hayan inspirado más que cansado, no dudo que quedaron por fuera muchas otras conclusiones que aplican cuando se hace un análisis hermenéutico de este postulado. Mi mensaje final: Es posible siempre mejorar, depende del lente con que mires los resultados negativos frente a ti, no importa si se llaman errores, fracasos, caídas, fallas, todo está en verlos como resultados transitorios que luego de ejecutar los ajustes correspondientes te lleven a un resultado mejor. Y seguidamente una imagen que pretende ser una bella y valiosa sinopsis nemotécnica de todo lo expuesto: